
Lo primero que vamos a hacer es sentarnos a hablar sobre tus objetivos.
¿Quieres aumentar el tíquet medio? ¿Dejar de competir por precio? ¿Abrir un segundo local? ¿Lanzar un nuevo producto?
Marcados los objetivos, la primera fase termina cuando identificamos el problema que tenemos que resolver para cumplirlos.
Identificado el problema, vamos a definir un plan de acción para solucionarlo.
Un plan de acción en base a la realidad, contexto, tamaño, volumen, mercado, público etc. de tu negocio. Ningún pack estándar.
A este proceso lo llamaremos planificación estratégica.
El plan de acción puede pasar por un rebranding y una nueva web. O no. Puede que incluya una estrategia de contenidos en redes sociales. O mira, quizá no. Incluso puede que pase por emitir un anuncio durante la retransmisión de la Superbowl (oye, uno nunca sabe). La cuestión es no hacer por hacer.
El futuro se despliega tan rápido que ya no tiene sentido intentar predecirlo. Por eso, trabajaremos con hipótesis en base a la información disponible en cada momento:
Pactamos una hipótesis y definimos un tiempo mínimo de prueba.
Implementamos la solución.
Evaluamos para validar o refutar.
Si funciona, hacemos los ajustes pertinentes y continuamos.
Si no funciona, volvemos al paso 2 con información nueva.
Esta misma sección que estás leyendo es mi propia hipótesis de cómo es la mejor manera de contarte lo que hago.
De hecho, te agradecería que me dijeras qué te parece. Quién sabe: quizá la próxima vez que visites mi web esta sección ya no exista.